Nupcias

30 de agosto de 2008




En la entrada más alta del pozo
tus galas, el árbol

No podrás vestir el suntuoso encaje, Lucifer

Ríe río árbol nuevo
sin el atavío último

No llores al suicida que

cae
desnudo
de la rama
ni su estrépito

ni la modesta sombra
de la mañana

Te despojo te desvisto te ultimo te descubro ruina

Y ahora llueve
llueve
y tu noche es el árbol
crudo

Tu noche, Lucifer, el atavío
de mi boda






El puñal

24 de agosto de 2008




Asdrúbal o la frialdad de estilo
alimenta a un monstruo, no importa
el pacto púrpura

un colibrí
acecha el futuro despojo

el amo espera a los amigos
que advinieron su rodilla en ruego

mi perro
tu cruel
caricia latigazo encendido
la ronda
cava

-nunca has sabido de su formidable cielo
promesa del castillo uno-

el hombre es como el hierro
soy el bastón de hierro

has visto cómo danza mi torre y un alfil blanco

el hombre es como el hierro
soy la defensa el hierro
si álgebra
llama a su cuerpo de Marte

amarillo látigo
el jaque

la senda
donde
emperatriz negra de oro griego
mi tobillo
desnudo
hechiza
a Aníbal

la ley
ambiciona de arena
la verde
hoja
donde dormiremos
bajo
el
veneno
púrpura

mi breve puñal



Plan

22 de agosto de 2008




I


todo previsto:
escarpines blancos
letras uncidas atavío
sin encaje
doctorado en lenguas sajonas
recatada a mi hora
mirada
sin ungüento
el pincel del vaticinio
álgebra
vertical Spinoza el siglo
la razón
de todo



II


hubo de sorprenderlos
adúltera
la última tarde

y las rectas fueron soles
desiguales

líquenes iridiscente
veneno



III

innumerable sueño
juraría
por Dafne
por Casandra que no miente
y Troya y la pared con mácula



IV


es abolengo
un vestidito
de cumpleaños
y un teatro de títeres

madre átomo
unigénita
sentencia



V


diminutos
escorpiones
me escalan



Cortejo

17 de agosto de 2008




talante indetenible
persiguió
en su día
al que fue su caballo


hembra mortal



El roble

12 de agosto de 2008




si aceptara todo el juego
no decaería

tierra urna
en secreto árbol
se extiende

carmesí
se hunde mi luna
sobre la hoja





La voz

2 de agosto de 2008



la muerte advino
cuando el dictamen:
la voz de la que hablamos
no dice nada

luego
serpiente hube sin parir





Trebejos

31 de julio de 2008




el sueño
altera
la daga
mezquina

concebía un orden lejos de los robles
cercana
desnudez

construye el edificio
un mantel sin óxido, albahaca nueva
y tus aguas

si cabellera que al hechizo reclama vuelo
no pueda yo enlodarte
iracunda
pared blanca

sola reina sin luz sola
la quietud oblicua
nos exige partir



Marzo, 30

25 de julio de 2008




secreto encanto hay en su nombre


algo pendiente
oscuro compromiso, más íntimo
que el canto del gallo






Isaac

22 de julio de 2008




el requisito es de difícil comprobación
-lo sé-

la gracia muda, el templo
si el error es
Abraham obedeciendo a su dios

y desde luego es
indómitos dos


indómitos
dos



Casidas

18 de julio de 2008



dejaros
ir

si fuera
celeste círculo
esta mañana

dejaros ir

era el cero
antes
de
granada

dijo
oscura casa
natal
empedraba los viajes
si nosotros, nosotros éramos

casida luminosa
mentira
in limine



Cíclope

15 de julio de 2008




En tu ojo
mi sola danza

amarilla
roja muerta
línea a tu ojo
único

Vuelo
hasta la copa alta

el brindis
mi ojo huérfano



Hebrón

13 de julio de 2008





esta mañana
en el Hebrón
hubo la criatura
estirpe que su voz amenaza

higuera en el papel
los monstruos
blancos

sin salida arriesgo

jaque
torre perfecta
yugular









Lecho

7 de julio de 2008




el pudor y la roca
en un perfil sin lanza

la cruz todo árbol
en ventura perpetua

-las plazas ríen
ríen-

las serpientes ríen en el lecho carmesí
de menesteroso encanto




Fugit irreparabilis






Ella metalenguaje y vida trunca, esclava, alga oleaje calabozo
En todo caso su fin
estilete de la náusea

Autoaniquilamiento la forma
nuda

La muerte no es suficiente cuando hemos llegado




24 de junio de 2008



sí, la lógica
el punto de destello

espada que no
aniquila

voy sin la criatura que dijo ser tu mano

crucemos:
es la luz
exacta


Espejo

16 de junio de 2008



ahí el rostro
que ya no miro

fragmentos
de un pájaro





Al sol

12 de junio de 2008



pájaro
de la mañana
terco trino -salto, pie en el barro hacia el barro
barro es-

un tablero
la obscena
jaula


La noche sin Byron






dentellada
sacra, ríe la señora en domingo
de jade el labio
fortaleza de cientos

tu fracaso
gris la tarde, autora del sol
porfía la madera
tu orfandad
bajo el roble
en invierno
maleza de aquel hombre tardío, éste,
conquista que en tu inicio
supo morir
el miedo canta
sangre diera el silencio
útera palabra
a tu negada
luz
la serpiente
en la hoguera
que no supo Juana, mártir en armas
sin la daga que
fue
salto
el cerro desconocido
hubo el durazno no
el oro
si pirámide la sonrisa
de tu lengua frágil
lealtad
púrpura de cientos
hubo el oro no
el durazno
si el mirlo vuela, humillado mármol
bajo las ojivas juego ajedrez, perpetua blanca
mi comida
tu arreo
la imposible daga
cae el rey
vuela la torre
un alfil traiciona este cerro
que salto
inútil árbol
adiós
pequeño trebejo, arco azul
todos sabemos
que han sido los juegos
de una noche
sin Byron




Jalaf

10 de junio de 2008





un dedo se acostumbra
al filo
desde cada sierpe
ballesta o jalaf

sol que va
con su olor blanco

la mañana trunca
es el matiz
si el espejo niega
su carozo






Tú también, hijo mío





Dieciséis puñales en el manto. Marco Antonio sabe que César a sus pies, tendido, significa más que esa gastada sangre. Dieciséis heridas terminales. Todos supimos ese día, ocultos en las callejas. Marco Antonio lloró, finge, implorará anuencia a la plebe. Es su futuro el oro.
Una griega lo protege en un desierto, cerca del mediterráneo, lejos de todos los césares.
Bruto arroja su torso sobre una espada enclavada en mi arena. Bruto declinó y vence. Vientre que vence. Bruto vence en el origen. Débil zumba un insecto sobre la noche de Marco Antonio; una griega abraza en Egipto su ponzoña, el párpado cansado.
Bruto ha esculpido sobre el rencor de Roma un murmullo de rocas y sin ira vence; el destierro si mármol blanco cae sobre la turba. Declino, tardía. Llevo su orden y el manto al río.
Mi tierra, esta turba cuando el César y todos los césares abdican, y el pueblo hambreado sigue aplaudiendo, yo y ellos y yo y ellos y ellos y yo.
A unos pasos un perro se tuerce limpio en la escalinata, el escenario. Ha preferido no escuche su estertor.





Isaías




Derribarlo, perpetuo incandescente, una vez. Ayuno.

Para eso hemos llegado aquí, el silencio que dice. Único el silencio te derriba, el silencio augura. Sin los números ni la trampa, esa criatura del otro. Reinos de poder y de la gloria, reías.

Una mañana todo decide. El alba o la noche, qué importa. La calle de nuestro frente, el Pirovano o el Regina, una batalla cuando la noche monoaural sería Pasco y la terraza.

No brilléis estrellas, Macbeth ha matado el sueño, dice Shakespeare que atribuimos al agua.

Ave, companis, ése, el de la Biblia.

Éste.






El tren






va en tren
la noche vuelve y él desnudo
huele a río sepia
atavío huraño
con hilachas teje el cuerpo sucio
se apartan las señoras
dobles
en la ventanilla, las ventanas ríen
el tren silba bajo la luna yugular
parte los barrios
no sabe tu tierra que el tren respira como un barco

como vos, tan desierto
y hay un bullicio ardiente
una sonrisa diagonal
los nativos vuelven del domingo
sin la voz blanca
evitan al indigente con la cortesía
que esta noche
regresa sin dormitorio
piernas desnudas
y este pudor turbio en la ventana sin lluvia
dice inclemente
herrumbre
pequeña hez




Montaña






como si despertar fuera
el asta
mañana infante

enhebrará tus signos
la estrella diminuta
vi en tu bolsillo un cofre
de laca púrpura
terco filo azul

oro cuando mi cintura

agua murciélago al este, al oeste la piedra salta
labio ciego si Arabia o el Hebrón
turba nativa
viento amarillo donde el párpado escribe
todas las risas paganas
tu sepulcro
la montaña que convinimos




Clase de estilo






no disfrace el humo púrpura
la turbación
última clase
de estilo

con alfiles
victa
fue la reina
o la piedad
del émulo

avance
sombrío caballo
en su celda blanca

pie frío
sol de mí en el tablero

a contraluz las ojivas altas
y la túnica roja

bajo los arcos
se acalle mi voz
y el juego de estilo sea
risa del cristo




Responso




es la oración
repulsa desde la primera
señal, pájaro

qué descortesía
trazar
la celda verde

no sé dónde estás
soñó la máscara

en la roja
madreselva –luna el agua metal sus puntillas, roca-
abraza
al extraño

yo te saludo, desde las vísperas

fibra húmeda del antiguo árbol
apretado albergue
último sexo


De los calderos






a pesar de la luz
horizontal
tranquila rasa originaria primitiva ingenua

hubo el espanto
fuera del agua

dibujó un muro a cuestas
ya sin salto nudo hueso
obsedido después de vos
para Yorick
ni acaso –dijo ella- ombligo
algún ombligo

dame la daga, voy al huerto

la niña lame la luz del huerto
lleva la cesta vacía, y un dragón

voló al fuego
no había trigo ardiente
nada, Yorick, dijo el agua
vientre óseo, humus, criatura débil

fresno salvaje
sin aire en las graves horas, ciruelo
sin ciruelo –insistió unigénita la luna-

cuello blanco, Desdémona arde




Juego




su mano plena
no da en el mármol

la luz
templa una desventura

desde las Cícladas
la travesía -carne que no nos dimos, mísera
salvación
cuando anochece-

dijo esta mañana –soy, perdono y condeno-
el mármol
nudo ciprés que fuimos
óleo
que somos
si frío el espejo
muerde esta piedra blanca

alfil ante el crepúsculo
tu forma mi caída
parece una almendra
en Getsemaní

monoaural
el perro salvaje
noche décima el rictus, cámara mere

el cortejo
pequeña gloria última

hoy
el árbol
que
regresamos a la noche,
un roble muerto

otra piedra
la jauría

los héroes
en el tablero exacto
cuando ya no hay torre
ni rey


Género




llevo albahaca y piedras
en un cesto
hasta la ventana, donde esculpe
se cansa
siembra
vuelve
al palco,
el Este

llevo el cesto con una sola letra y vino rojo

reparte sus panes
monoaural
en
la
noche

su mano plena
no da en el mármol

adelanta el cincel
-dicen los odres-
y en el centro de la frente
ahora
asesta

justo
en mi género

la bahía


Amor ludens






los jaques
y todo el jardín
un pastor preciso - cristal geométrico

fue la pradera
rebelión
su risa

luego
mueca centuria cuando esclavos
la umbría torre

en torno a su cuello
fui deudor
y su rictus
mi cuello alzado
mi cuello púrpura

acepto el universo que abrevia
las deudas
sus acantilados
el trébol rojo

edén en demasiadas playas
el mate perfecto
sin alfil
dictamina heredera
la suite que fuimos

rótulo amable
nos precede
como si hoy
todo
hoy
fuera un escalpelo

tardía ventana
luciérnaga




Parque de versiones






Uno

que hubo el olor del sueño doble y uno
supo el ascua
la hebra
la copa alta

-hoy sólo una-
las trizas
el perjurio

el olor a distintas aguas
y a burla acerada, se dijo ella

una piedra se alzó
donde la luna destila su rojo centro

de no parir, partir, parto, sublime insidia

la mujer mira hacia la avenida
-sobre la mesa del bar se ha posado la nube exacta-

en un patio cercano
los niños de la crueldad
instan a la fuga

la huella
cosida al olor de otro
a su pelo
limpio

la pared liquida la madrugada
y todo va de nuevo
calesita barranco
vira, gira y vira, gira, vomita el olor desconocido
de nuevo va
y otra vez y otra
la sortija

la dueña del polen
tras el sueño ido


Dos

todo sucede y no
en ellos sin nosotros
olor extraño si el monosílabo, vos, es el gesto previsto
el replicante, los de hoy

ya nunca hembra,
cisma
cuarto idiota, biblioteca

cada estatua, una naranja, el río, gesticulan
el secreto de las piedras

su ceremonia, el dicterio

horizontal o en pie
mujer es la antigua virgen de Sion y Lilith
el untuoso señorío


Tres

la feria devora

luego,
el solar para el sacrificio

ahora
el dominó se jacta en el baño
del suelo geométrico

las algas desisten
y un lápiz árabe ha quedado sin ojos